“Los fantasmas, al final, siempre le alcanzan a uno, y no hay manera de cerrarles las puertas, Pueden atravesarlas” – Joe Hill
Sinopsis. Judas Coyne es una estrella de rock que colecciona objetos macabros, como un recetario para caníbales o la soga con la que ahorcaron a un condenado. Un día, su secretario particular le dice que ha encontrado una curiosa subasta por Internet, en la que ofrecen el traje de un cadáver, aparentemente embrujado, que Judas adquiere.
Al inicio, todo parece normal. Después de todo, ¿no ha lidiado toda su vida con fantasmas: el fantasma de un padre abusivo, de romances abandonados, de compañeros a los que dio la espalda?, ¿por qué no podría con un fantasma más en su vida? Sin embargo, poco a poco las cosas cambian y un mundo de terror y misterio le depara cosas que ni siquiera el excéntrico Jude pudo imaginar.
Encontré este libro en mi departamento, ni siquiera sabía que se estaba en el pequeño librero. Lo primero que me llamó la atención fue su título, después le di un vistazo a la sinopsis e inmediatamente supe que tenía que leerlo. Joe Hill ha sido un gran descubrimiento.
Me gustó la atmósfera que se crea desde el primer capítulo, el autor describe con lujo de detalle absolutamente todo, tanto lo que ocurre en la mente del personaje como lo que sucede a su alrededor. Me parece extraño que esta novela no cuente con una versión cinematográfica porque tiene todos los elementos necesarios para ser un éxito en taquilla. Aunque rara vez las películas superan a los libros.
Los personajes me llamaron mucho la atención, son muy distintos entre sí, de alguna manera logran un perfecto equilibrio. Por algunos momentos sentí lástima por Florida y Georgia, tantas cosas desagradables que les sucedieron a ambas, es realmente triste; pero ver la evolución de ellas a lo largo del libro fue sorprendente. Odié a la hermana (ya sabrás la razón) me daban ganas de matarla con mis propias manos…
Hay un par de referencias a ciertas bandas de rock que me gustan, es curioso leer como el protagonista coincide en fiestas con Trent Reznor, vocalista de Nine Inch Nails, o mientras escucha a My Chemical Romance por televisión. Recordé grandes e inolvidables momentos de mi vida.
El libro es largo, cuenta con 402 páginas. Sentí que había demasiado relleno, motivo por el cual en ocasiones me pareció un poco cansado continuar con la lectura, pero aún así hubo capítulos en los que no podía parar de leer. La pluma de Hill por momentos es adictiva.
La edición es en tapa dura, lamentablemente encontré muchísimas faltas de ortografía, me pareció extraño porque supongo que ese tipo de detalles se cuidan bastante, he de confesar que sentí una gran decepción…
El libro es dedicado a Stephen King, ya que el autor, Joe Hill, es hijo del conocido maestro del suspenso, y en su narrativa es notable la gran influencia de su padre. Me gustó mucho el libro, espero pronto leer otra de sus obras.